Cautivoy desarmado El vaho de los cristales. A la hora de la zambra, en los grabieles, Por ventas madrugaba el pelotón, Al día siguiente hablaban los papeles De celia, de pemán y del bayón. Enseñando las garras de astracán, Reclinaba en la barra de chicote, La bien pagá derrite, con su escote, La crema de la intelectualidad.
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